Creo que mi suerte es que he comprendido que no se trata de entenderlo todo en la vida, sino de sentir mucho, de no ocultar tu sensibilidad, de disfrutar con cosas sencillas como la lectura, una mañana en mi playa moncofina con su olor a sal, un silencio con mi hija mientras leemos a la par o una pieza de Schubert. Agradezco a las personas que están a mi lado y, sobretodo, a las que se alejaron porque gracias a ellas veo ahora las cosas de otra manera. Cada alma vive sus procesos y no es necesario cargar con una venganza porque todo es aprendizaje. Vivo en gratitud porque acepto que todo tiene un sentido. Cada cosa que ha pasado me está ayudando a entender que lo más valioso no es tenerlo todo, sino sentirme feliz con lo poco que tenga y que, quien no esté en mi onda, ahí tiene la puerta.
A ti que me lees, no te guardo rencor. Contigo he sido muy feliz, he vivido unos años de colores donde todo era ideal. Para mí serás por siempre mi persona favorita, no importará el tiempo, la distancia, las vidas que llevemos, siempre serás tú. A lo mejor encontrarás mil cuerpos mejores que el mío, pero mi corazón no lo vas a volver a encontrar ni en dos vidas. Nunca dejaré de quererte, pero ya no iré detrás de ti. Si te dejo es porque ya no quiero seguir entre las migajas de tu amor. Gracias por decepcionarme, no sabía como dejar de verte con ojos de amor. Pero no lo olvides, siempre serás tú la persona especial a quien amé sin freno ni control.
Aquí acaba para siempre este humilde blog que he llevado los últimos veinte años de la mano. Aquí dejé mis pensamientos, mis sentimientos y mis dolores. Pero ya no habrá más. Seguiré escribiendo en otros lugares porque no sabría vivir sin hacerlo, pero no aquí. Cierro la Taberna del Irlandés con esta historia tan bonita con la que he volado a tantos lugares, y con ella, siempre con mi rubia.
Siempre agradecido por todo, hasta siempre. A ti y a los que entraron alguna vez en esta Taberna.



























