10 enero 2026

Silencios

 



Llega un momento en la vida en el que algo dentro de ti empieza a moverse con más calma. No es una decisión brusca. Es un despertar silencioso. Te descubres observando tu camino y notas que ya no puedes seguir entregando energía a lo que no te sostiene. Así lo siento en mi cuerpo y empiezo a entender que la paz vale más que cualquier insistencia. Cuando alguien no quiere, respiro y acepto.

Cuando algo no avanza, lo dejo ir sin tanta lucha. Cuando a otro no le parece, sigo adelante sin convertirlo en una batalla interna. No se trata de alejarme del mundo, se trata de acercarme a mí. Cada persona tiene sus motivos. Yo también tengo los míos y merezco que se respeten. 

Con el paso del tiempo he descubierto que correr detrás de lo que no fluye solo desgasta. Mantener lo que no encaja me quita brillo. Intentar que todo funcione a la fuerza termina apagando una parte de mí que necesita luz. Entonces llega esa claridad que antes no podía percibir. Esa sensación de descanso que aparece cuando suelto sin culpa. Esa certeza que me recuerda que mi energía es valiosa. La vida se siente distinta cuando dejas de empujar lo que no encuentra su lugar. Lo que es para mí se acomoda con naturalidad,  llega sin tensión, permanece sin esfuerzo.

Me siento bien sin obligarme a nada. En ese punto algo se libera dentro de mí. Una parte de mí que estaba cansada encuentra espacio para respirar. Una parte que había sido silenciada recupera su voz. Una parte que buscaba calma, finalmente la encuentra. Ese instante es el que lo cambia todo. Es el momento en el que vuelves a ser tú con más fuerza, con más suavidad, con más amor propio y con toda la Fe.

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