La vida sabía que nos necesitábamos y nos juntó en el momento menos esperado, pero el más indicado. Así comenzó la historia de dos personas anónimas para el otro hasta que en ese momento cruzaron sus caminos y se encontraron. Ella me enamoró sin grandes coqueteos, sin esfuerzo. La vi y me gustó, así de simple.
En aquellos primeros días hablamos mucho, todo lo que nos daba nuestra resistencia, y mi corazón se quedó con ella sin darme cuenta. Qué bonito fue enamorarme de ella y descubrir que no tenia ni idea de lo que se sentía al amar y ser amado de verdad. Cada día era para mí un viaje, una expectativa culminada, un bocado de amor dulce.
A veces, en las sociedades de dos, surgen diferencias que en nuestro caso siempre han sido pequeñas, pero uno tiene un pasado y unas yaguitas que pican de nuevo cuando algo se vuelve a mover bajo mis pies y nos colapsamos. Después viene la distancia impuesta y la ausencia de comunicación, un error propio que no soluciona nada porque el paso del tiempo trae ese viento que se lleva los malos recuerdos como si fuera arena de playa y te deja los buenos, esos grandes momentos vividos juntos, el recuerdo de aquella química entre nosotros que nos hacía entendernos con solo mirarnos, una complicidad que a veces no se encuentra en dos vidas y que nosotros tenemos.
Me enamoré de alguien a quien no puedo dejar de amar y esto me está matando. Y la veo ahora en todas partes, voy a comer y está en el mismo restaurante, la veo en los escaparates, en las marquesinas de las paradas del autobús, en cada mujer con la que me cruzo al día, está en todas partes, sean guapas, feas, mayores, jóvenes, vulgares o sofisticadas; todas son ella.
El tiempo es el único juez que pone cada cosa en su sitio, es un árbitro que no se puede sobornar y que da tortazos y quita razones. No tengo reproches, sólo nostalgia y mucho amor y me gustaría volver a verla o quizá verla volver. Sí, verla volver sería una gran noticia. Por cierto, ella se llama Mer y si alguien la conoce o la ve por ahí que le diga, por favor, que no hay un solo día que no piense en ella y que es una extraña forma de vivir estar pensando siempre en ella; una extraña forma de morir vivir pensando en ella.
* Solo un motivo magnífico podría reabrir este blog.
