28 junio 2026

Todo pasa


"Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel". (J. Sabina)


Sé que te digo muchas veces que te añoro, pero eso no significa dolor. Quiere decir que te llevo conmigo cuando no estoy contigo, cuando no te veo, cuando no puedo tocarte. Que estás en muchas canciones que escucho, en momentos que me recuerdan tu risa, en recuerdos que cruzan mi memoria y me llevan a ti. De nuevo a ti. Mi nostalgia de ti no es por distancia, es porque eres la primera persona en la que pienso desde que despierto por las mañanas y es porque estás instalada en la profundidad de mi corazón. Cada vez que te digo que te extraño es por el amor que siento, porque me recuerdo a mí mismo lo afortunado que soy de tenerte, por la suerte que tengo por ser alguien como tú a quien añore, por ser como eres y dejarme que parezca que sea yo quien te elija, aunque eso lo hiciste siempre tú.

Lo que une a la gente no es lo que hacen o lo que se dicen. Lo que les une es cómo se sienten cuando están juntas y nuestra dicha es cómo nos sentimos unidos. Las personas no vuelven por las palabras bonitas que te puedan decir o escribir, las personas vuelven porque juntas se sintieron a salvo, por esos ratos en los que la vida parecía increíble a nuestro lado y eso no pasa con mucha gente. La mayoría de las relaciones viven en la superficie, pero de vez en cuando aparece alguien con quien la vida se relaja un poco y encuentras esa bendita sensación de estar en el sitio justo, en donde quieres estar porque encajas sin esfuerzo. Qué bonito es coincidir con alguien con quien, sin querer, escribes una de las páginas más bonitas de la historia.

Valoremos lo que ya tenemos. Valoremos tener salud, tener los hijos que tenemos, valoremos tener cerca a quien nos aporta tanta calma que nos hace la vida más fácil y bonita. Valoremos nuestras profesiones que tanta satisfacción nos han aportado. Valoremos la tranquilidad, sentir paz a nuestro lado, valoremos las ganas que se demuestran estando lejos y dejarlo todo por media hora contigo antes de subirte al tren. Valoremos estar presentes y el saber estar, valoremos el amor que damos y el que recibimos, valoremos sentirnos tan vivos. Valoremos nuestra vida, la que tenemos, y vivámosla al máximo y hagamos lo que nos haga sentir verdaderamente bien, que la vida es una y es ya.

Yo sí creo en las segundas oportunidades porque creo que las personas aprenden y evolucionan; incluso cambian, porque ya escribí que alguien que de verdad te ama va a preferir mil veces mejorar antes que perderte. 

Me encanta no saber nada de vidas ajenas, pero también de alegrarme cuando a los demás les va bien y en esa contradicción me siento cómodo. Ya quisiera que conmigo fueran igual, pero si todos fuéramos tan parecidos el mundo sería muy aburrido. Al final, algunos evolucionamos manteniendo la esencia de nuestra personalidad, la que nos enganchó y, con el tiempo, todo pasa y, para los evolucionados, siempre vuelve a salir el sol.

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