11 julio 2009

onze, passeios em Lisboa

A quien como yo, así, viviendo no sabe tener vida, ¿qué le queda sino, como a mis pocos pares, la renuncia por modo y la contemplación por destino? No sabiendo lo que es la vida religiosa, ni pudiendo saberlo, porque no se tiene fe con la razón; no pudiendo tener fe en la abstracción del hombre, ni sabiendo siquiera qué hacer de ella ante nosotros, nos quedaba, como motivo de tener alma, la contemplación estética de la vida. Y, así, ajenos a la solemnidad de todos los mundos, indiferentes a lo divino y despreciadores de lo humano, nos entregamos fútilmente a la sensación sin propósito, cultivada con un epicureísmo sutilizado.
Hacer compensa pero confunde. Poseer es ser poseído, y por lo tanto perderse. Sólo la idea alcanza, sin corromperse, el conocimiento de la realidad. Abdicar de la vida para no abdicar de sí mismo. El propio cultivo de la imaginación es perjudicado por el de la vida.

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Pessoa
un beso desde Lisboa, a ti

3 comentarios:

bullit dijo...

ha pasado el tiempo que me di para centrarme sólo en salvar mi culo. No sé si está salvado, por eso tomo otra vía alternativa. El tío Sam es una mentira trituradora, prefiero dedicarme a otra cosa que me haga más feliz.Se dio el pistoletazo de salida.

MANOLO P dijo...

OBRIGADO

Anónimo dijo...

Preciosa Lisboa, todavia recuerdo aquel extraño viaje...y la vuelta