Enamórate de ese hombre de buen corazón que haga todo lo que esté en su mano para hacerte feliz, uno que sea tu refugio en los momentos malos y también en los buenos, uno que no se rinda cuando se trata de quererte y de elegirte cada día, de uno que se imagine un futuro contigo. Enamórate de ese hombre que te inspire a ser mejor, de los no les importe ser el más cursi del planeta cuando te regala flores o te escriba cartas. Enamórate de un hombre que sepa reir fuerte y querer aún más fuerte, uno que no se canse de cuidarte. Enamórate de uno de esos hombres que cuando aman lo hace en serio, de esos que cuando te quieren es para toda la vida; uno de esos que te hace agradecer cada día habértelo cruzado.
La vida tiene un modo curioso de darnos respuestas cuando ya pasó cierto tiempo. A veces descubrimos quién fue un gran amor cuando ya terminó y ponemos en valor esa etapa cuando ya se ha convertido en un recuerdo. El problema es que no hay manera de explicar el presente porque no viene nunca con instrucciones, como mi corazón (léase el anterior post), por lo tanto te digo que, sigue adelante sin mirar atrás que yo voy te estaré esperando ahora y más adelante.

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